12 sept 2010

Innovar es la única forma de crecer en el largo plazo

Publicado en El Comercio el 11 Setiembre 2010


LA ENTREVISTA. ROWAN GIBSON (ESPECIALISTA Y CONSULTOR EN INNOVACIÓN)


Según Gibson, en la innovación está la clave de la sostenibilidad del crecimiento y la generación de riqueza. Es el único camino que debe seguir una empresa si quiere ser competitiva en el largo plazo

Rowan Gibson es uno de los más destacados y reconocidos expertos en temas de innovación y estrategias de negocio del mundo. Es consultor de empresas líderes en innovación como Nokia, Siemens, Volkswagen, Motorola, Bayer y Roche, entre muchas otras. La semana que pasó estuvo en Lima para dar una conferencia en Seminarium y, a propósito de esa visita, le alcanzamos algunas preguntas por escrito que respondió en 11 páginas. A continuación, un resumen de sus ideas.

¿Por qué es importante que una empresa innove?

¡Porque innovar es la única manera –entiéndame bien, literalmente la única manera– de crecer y generar riqueza en el largo plazo! Ese crecimiento no va a venir de cortar costos, reestructurar, realizar fusiones y adquisiciones o ninguna otra vieja y trillada práctica gerencial. En el mundo actual, los modelos de negocios se rompen muy rápidamente: basta mirar a las industrias de la música, cine, televisión por cable, publicidad, servicios financieros, telecomunicaciones y prensa escrita, entre otros. Todos ellos están esforzándose para reinventar sus modelos de negocio antes de volverse obsoletos. Y esa reinvención debe hacerse desde el giro principal del negocio.

¿Cómo se impulsa una cultura de innovación en empresas que no están acostumbradas a innovar, que por decenas de años han basado su competitividad en recortes de costos de manera reactiva?

Pasa por que los directores y altos funcionarios se den cuenta de que tan importante como ser eficiente es agregar valor a sus productos para no sucumbir ante la competencia. Deben entender que la innovación es el nuevo imperativo estratégico y empezar el proceso de construir una profunda y sostenida capacidad de innovación dentro de la empresa. Y debe suceder desde arriba: sin el completo compromiso de las cabezas de la compañía la idea de convertir a la innovación en una competencia central no tiene ninguna oportunidad de realizarse. Desafortunadamente, muchos ejecutivos senior siguen atorados en la antigua forma de pensamiento. Los tres grandes de Detroit [las casi quebradas General Motors, Ford y Chrysler] son un buen ejemplo de lo que sucede si no se innova.

¿Cómo cambiarlo?¿Qué experiencias hay en ese sentido?

Probablemente, la experiencia de China sea la más notable, porque es un país en el que tradicionalmente todo el enfoque estaba puesto en costos bajos, pero eso está cambiando. China se ha dado cuenta de que está entrando en una etapa completamente diferente en su proceso de desarrollo económico y que sus compañías deben convertirse en innovadores de clase mundial si quieren hacerse de un lugar en el mundo.

¿Cómo se hace eso?

China ha entendido que la mano de obra barata es un ‘commodity’ como lo son la calidad, tecnología, distribución, características del producto, servicio al cliente, etc. Entonces, la única verdadera arma de competitividad que tienen –literalmente la única que crea valor para los clientes y que es difícil de imitar– es la innovación radical. De hecho, la próxima semana estaré en China para ayudar a algunas compañías que están empeñadas en cambiar su enfoque de los costos a la innovación.

¿Cómo se siembra esa cultura de innovación?

Hay tres precondiciones críticas para construir una cultura de innovación. La primera es dar a las personas el espacio y el tiempo en sus vidas para que reflexionen, ideen y experimenten. La segunda precondición es la diversidad de pensamiento: el mezclar personas diferentes, y con ello diversos conjuntos de habilidades y perspectivas, ha impulsado las ideas innovadoras durante toda la historia en toda civilización en todo campo del esfuerzo humano. Por último, conexión y conversación: las innovaciones radicales surgen de la dinámica entre distintas ideas que no necesariamente se relacionan entre sí. Por ejemplo, eBay combinó los mercados de pulgas, los avisos clasificados y las subastas. Ninguno de estos conceptos es nuevo, pero ponerlos todos juntos en una plataforma global de venta de artículos de segunda mano en Internet sí que lo es. Y la única manera de crear esa interacción es a través de la conexión, conversación e interacción.

¿Tiene el Estado algún rol en todo esto?

Crear un ambiente propicio, básicamente quitarse del camino para acelerar los procesos de apertura de compañías para las personas comunes y corrientes. Preguntarse si existen suficientes incentivos o barreras legislativas o burocráticas que quitar para hacerles la vida más fácil. Nutrir los emprendimientos que surgen desde muy abajo, como las condiciones que en EE.UU. le permitieron nacer al Sillicon Valley. Esto es un factor crítico y con frecuencia olvidado para la construcción de una nación innovadora. Pero hay que tener en cuenta que la innovación no es necesaria ni exclusivamente una cuestión de tecnología e ingentes inversiones, sino sobre todo de ideas.

¿Se puede competir con China o Corea en términos de inversión en innovación?

Eso es muy difícil. Pero las buenas noticias son que la innovación no se trata solamente del tamaño de tu presupuesto. Probablemente, el Perú no podrá gastar más que China o Corea, pero puede perfectamente ser más astuto. En la historia militar encontramos caso tras caso de pequeños grupos de rebeldes que lograron manejar a inmensos ejércitos con poder militar, a punta de estrategias innovadoras. Ese es mi mensaje.

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